Poesía, Narrativa y Ensayo 14 de enero, 2019

WHISKY

Escribe: Gustavo Contrera (primera parte).

El nombre “Whisky”, en gaélico significa “Uisge Beatha”, o en español, “agua de vida”.
 
La primera gran producción de whisky se obtuvo en Escocia, allá por el año 1494, cuando el fraile Juan Cor logró un volumen equivalente a más de 1400 litros del preciado néctar.
 
Su difusión masiva comenzó como un antídoto contra la pena, por lo que dicha “medicina” era consumida mayoritariamente en funerales, o por personas que habían perdido a un familiar o ser querido. Con el tiempo, el beber y brindar por dichos seres queridos se transformó en un acto de alegría y el brindis se puso de moda. 
 
Por sus propiedades re animantes casi mágicas, o por su puro y especial sabor y aroma, este preciado elixir recorrió un largo camino. 
 
Llegué temprano al departamento, ya que en la facultad había un quilombo bárbaro. Estaba la JP arengando en la clase y me borré. 
 
Se está poniendo pesada la mano. El otro día con los chicos de Franja Morada nos agarramos a las piñas en una pegada de carteles y cobramos mal.
 
Había cobrado un premio en River, por ganar el partido de básquet contra Obras y decidí invitar a Carlos a tomar unos amarillos después de la cena.
 
Caminamos por Av. Corrientes, hicimos una parada para tomar un café en OURO PRETO y después fuimos al bar que está al lado del GATO NEGRO.
 
Mesas de mármol, sillas de thonet, un tanguito que apenas se escuchaba, realmente era un típico bar porteño.
 
Señores, ¿que se van a servir? -dijo el mozo- Dos Old Parr. -contesté- Saqué los Parissiens, prendí uno –le digo a Carlos- Realmente uno no valora, en el momento, la felicidad que generan pequeños placeres.
 
Tanto se ha dicho de ser feliz pero en realidad ¿se puede ser feliz toda la vida?
 
No, -me dice Carlos-, se es feliz en determinados momentos.
 
-Revolviendo los cubitos continúa- Siempre hay un desengaño, una traición, una muerte, una enfermedad, un amor perdido, una guerra, una deuda.
 
¿Entonces el dolor a veces es consecuencia de la felicidad? -pregunté-
 
-me responde- en el caso de la pérdida de alguien muy querido, puede ser.
 
¿Es como si existieran dos colores nada más? Blanco y negro. Algunas personas han vivido todo blanco, otras todas negras. Otras muchas negras y pocas blancas y viceversa. – pregunté-
 
¿Y los grises? -le agrego- será cuando no estás ni bien ni mal. Neutro.
 
Digamos aburrido. No sabes para que carajo viniste a este mundo, pero al mismo tiempo te gusta estar vivo. No te animas a suicidarte. 
 
Los alcohólicos, los faloperos, los jugadores compulsivos, los curas pedófilos, los corruptos, los envidiosos, los celosos, los discapacitados, los miserables.
 
Pero me parece que una vida gris es como haber nacido al pedo. Como el budín de pan, se hace para no tirar la leche. ¿Pero hay mucha gente gris?
 
Para mí, si. -contesta Carlos- creo que hay gente que sufre pero no lo demuestra, o es tímida o tiene algún trauma o es temerosa o es culturalmente “corta” como el amor en “El inglés de los huesos”.
 
Puede ser.-respondí- Y tener dinero ¿te da felicidad?
 
Y si. Cuando el dinero cubre las necesidades básicas, obvio que el dinero da felicidad. Si el dinero te asegura la alimentación, atención médica, vivienda.
 
Mejor dicho no da felicidad, te evita no ser infeliz.
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