Poesía, Narrativa y Ensayo 18 de enero, 2019

WHISKY

Escribe: Gustavo Contrera (segunda parte).

Pero entonces ¿por qué hay países que son económicamente pobres y las encuestas las dan como las más felices?
 
¡MOZO! -grité- me trae dos más.
 
El otro día leí que en Svalbard, Noruega vive la gente más feliz de la tierra.
 
Empleo, tranquilidad y naturaleza omnipresente daban como resultado el pueblo más contento del planeta. La única preocupación es no encontrase con un oso polar. En la isla hay más osos polares que población.
 
Se es feliz cuando el afecto es parte de tu vida. El reconocimiento. 
 
Tus logros. Es una emoción que invade -me dice Carlos sin darle bola a lo que dije-
 
Creo que la felicidad no es importante como hecho en sí, pero refleja tu patrimonio existencial. -le agrego-
 
¿Qué cosa? Mira QUIJO, si ya estás en pedo mejor nos vamos
 
Para boludo, te estoy hablando en serio. El último gesto de tu cara cuando estas muriendo. Quizás sea el resumen de tu vida. La mayoría es gente mayor. Pero he visto pocos difuntos con su rostro en paz. En ese momento no hay mentiras.
 
También hay gente que está muerta en vida. Como una flor que se marchita, como la carne que se abomba, como el lecho del arroyo seco. Gente joven que parece vieja. Quemados por el odio, la soledad, la envidia, el sufrimiento. ¿Cómo sacarlos del sufrimiento? ¿Cómo ayudarlos? ¿Cómo hacerlos felices? ¿Cómo convencerlos que la vida da oportunidades? ¿Cómo hacer para que olviden? Y frenarles el rencor.
 
Cuando el sufrimiento ha durado mucho tiempo, no creo que pueda ser curado u olvidado.
 
En pedo uno dice verdades, el alcohol desmorona la barrera del miedo, de la vergüenza, del ridículo, de los sentimientos puros, de la bronca, de la traición.
 
Y es ahí donde vienen las grandes ideas o los peores tormentos.
 
¿Cómo es eso? -me pregunta Carlos- viste que dicen “la mamua del rico es alegría y la del pobre es borrachera" Bueno, supongamos que un individuo es traicionado sentimentalmente. Una de las parejas, le mete los cuernos y el hecho es contundente. 
 
Agreguemos hijos, cuñados, suegros, etc. Cuando esa persona traicionada se ha comportado correctamente, que ha cosechado buenos amigos, que es apreciado, querido y reconocido como buena persona. Cuando ha sido bien educado, ha tenido una linda infancia y adolescencia. Cuando su nivel intelectual le ha permitido crecer laboralmente. De pronto todo se derrumba. El impacto es tremendo. Un mazazo. Se cuestionará, no es posible que me haya pasado a mí. ¿Que pasó? ¿Como no lo advertí? ¿Y ahora que hago? Vergüenza, dolor, angustia extrema, desorientación. Una experiencia inédita. Sin datos, sin manual de procedimiento. Ante tanto desconcierto se encerrará a llorar, a romper algo, a gritar. Cuando esté extenuado, comenzará a pensar. Acomodará todas las piezas (materiales y humanas). Tendrá que crear un nuevo paño, distinto al anterior, ese que fue tejiendo durante todo ese tiempo, y ahí empezará de a poco a ubicar el nuevo contexto. Buscando una salida notará una leve mejoría. El subconsciente le tiró un salvavidas, para seguir en ese camino. Muchos años después, habrá olvidado. Y olvidar es reemplazar. Verá que otra vez disfruta de las pequeñas cosas. En resumen todo lo bueno que tubo antes de su crisis, lo ayudó a salir. Principalmente su educación que lo acompaño a tomar decisiones delicadas. Tuvo que aprender a llorar, a disfrazar la bronca, a desechar la venganza, y en definitiva a que él también tuvo su parte de responsabilidad en el hecho.
 
El mismo hecho, pero de una familia sin educación y con mucho sufrimiento, el engañado se tomará una botella de vino y le clava diez cuchillazos al infiel. ¡Y se acabó!
 
Carlos me mira como si delante de él estuviese el apóstol Jacobo.
 
Se paró y aplaudiendo grita ¡este pibe es un capo y es mi amigo!
 
Che, que sed que da hablar tanto o será que este tema me alteró un poco –le digo-
 
¡Mozzzoo! otra vuelggta por favor Carlos de pronto se sonríe, ¿de qué te reis nabo? -le digo-. La verdad no sé, me dio por reír -me contesta- estaré un poco en pedito.
 
De pronto se levanta de nuevo de su silla, elevando el vaso y mirando hacia el techo del bar -dice- 
 
Nunca canto por cantar porque mi verso es sagrao.  Soy bruto como un arao cuando digo una verdad. Naides se crea capaz de hacer callar mi garganta. Soy un sureño que canta y aunque no soy el mejor. En la mano tengo flor, el truco ni me hace falta.
 
¡EESSA! Gritaron detrás del mostrador. Y ahí salté yo también.
 
Atajen atajadores soy rebenque deslonjao.
 
Sólo el cabo me ha quedao sin tiento ni pasadores.
 
No me meto entre las flores porque soy yuyo espinudo.
 
No me arrimo al cogotudo, de sus favores me aparto.
 
De promesas ya estoy harto, si es por él vivo desnudo.
 
Huijaaa -gritó él lava copas-
 
Y los dos a la vez.
 
He tranqueao muchos caminos buscando el menos poceao.
 
Pero al fin he comprobao que el mío tiene un destino.
 
Soy demasiao argentino paque me vengan con cuentos.
 
Mi pampa la llevo adentro he de llevarla hasta que muera.
 
Seré horcón de una cumbrera de patria y hombres contentos.
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